Cosas necesarias para el frío: un
animal pequeño, peludo y de dos colores. Una ventana sin cortinas que deje
entrar el sol de la siesta. Un poco de agua caliente para sumergir unas hojas
de manzanilla. El silencio de los días sin transporte de pasajeros.
lunes, 24 de junio de 2013
miércoles, 5 de junio de 2013
Llegar a casa
Estoy en casa, el lugar en donde
más me gusta estar. No fue fácil llegar hasta aquí pero me siento al fin en
casa. He dejado reposar mi corazón como se reposa después de un largo viaje.
He llegado a casa. Desnudo mi
cuerpo de mujer y lo contemplo largamente. He podido reconocerme en él, vivir
en él, disfrutar con él; mi cuerpo, ese que fue mi primer hogar, y sin embargo jamás
nadie se tomó el tiempo en darme esa valiosa lección.
Muchas veces el amor que le
profeso a mi casa me hizo sentir culpa, porque hay que hacer una vida afuera,
porque el encierro no es bueno para mi inestabilidad emocional, porque se hace
dinero fuera de la casa y miles de razones más; hoy este momentáneo desempleo
me ha hecho volver a mi casa y a la escritura, mi segunda casa.
En la casa de mis padres yo
encontré cómo esconderme de ellos; mis libros fueron pocos pero bastaron para
salvarme y empezar a ocultarme, escucharme, pensarme: una hija introvertida,
emocional, que escribía poemas. Nunca dejé de habitar la poesía.
Hoy la vida me gratifica con mi
casa, mi cuerpo, mi poesía.
Estoy en casa, el lugar en donde
más me gusta estar.
viernes, 31 de mayo de 2013
La armonía del río que corre
Como un edificio que se viene a
pique. El derrumbe de la certeza del yo. No hay tal cosa. Una cabeza sin
universo personal. En su lugar algo como la duda, una incógnita arrastrada por
un océano agitado. Y la melancolía en todo. Ella es la madre. De allí el origen
de la vida interior. Y el silencio. Porque la escritura no es más que una
superficie desordenada y resbalosa. El orden está en la naturaleza y también el
alivio. El valor de mi vida humana se comprueba ante la armonía del río que
corre por su cauce, la vida está ahí, en la conexión con la tierra.
dibujo: Ana Sender
martes, 21 de mayo de 2013
Gato con siesta
Él no sabe que leo. Coincidimos
en un minúsculo cuadrado de sol que cerca de las 3 de la tarde se forma sobre
la cama. Leo unos poemas de Lorca. El color amarillo está en todo, pienso que
estamos en otoño y se viene un recuerdo de mis días de estudiante: en el teatro
de Arlt el amarillo era el color de la muerte.
Me quedo en un rincón de la cama.
Tu cuerpo se extiende en el sol y gana superficie: una de tus patas se posa en
el libro y entorpece mi lectura, la posibilidad de ver la letra impresa. Un
libro es para vos algo más en donde posar tu peluda anatomía.
Duermen sin medida, los gatos, a
la hora de la siesta.
sábado, 18 de mayo de 2013
Strange fruit
Southern
trees bear a strange fruit
Blood on
the leaves and blood at the root
Black
bodies swinging in the southern breeze
Strange
fruit hanging from the poplar trees
Pastoral
scene of the gallant South
The bulging
eyes and the twisted mouth
Scent of
magnolias sweet and fresh
Then the
sudden smell of burning flesh
Here is a
fruit for the crows to pluck
For the
rain to gather, for the wind to suck
For the sun
to rot, for the tree to drop
Here is a
strange and bitter crop.
Extraño fruto
Árboles sureños cargan extraños frutos,
Sangre en las hojas, y sangre en la raíz,
Cuerpos negros se balancean a la brisa sureña
Extraños frutos penden de los álamos.
Escena pastoral del galante sur,
Los ojos hinchados y la boca retorcida,
Aroma de magnolias, dulce y fresco,
Y de repente olor de carne quemada.
Aquí está el fruto para que arranquen los cuervos,
Para que la lluvia tome, para que el viento succione,
Para que el sol pudra, para que el árbol suelte,
Esta es una extraña y amarga cosecha.
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